Arquitectura en equilibrio
Desde 1997, creando cocinas que fusionan arte, innovación y elegancia atemporal.


Esta cocina nace como una respuesta directa a la forma de habitar y cocinar de una familia numerosa, para quienes el espacio debía ser robusto, funcional y duradero. El proyecto replantea por completo la distribución original, corrigiendo recorridos, proporciones y relaciones entre los elementos, bajo una visión moderna inspirada en la arquitectura racionalista. El resultado es una cocina donde la técnica, el orden y la materialidad dialogan en equilibrio, con una estética sobria y atemporal dominada por los tonos grises y el acero.


Diseño:
El diseño se basa en líneas rectas, planos definidos y una composición limpia, donde los volúmenes se cruzan con precisión y armonía. La cocina se desarrolla bajo una paleta monocromática en grises, reforzando la lectura arquitectónica del espacio.
La isla central adquiere un rol protagónico gracias a su volumen reengruesado en piedra blanca mate, generando mayor peso visual y presencia. Este elemento no solo organiza el espacio, sino que se convierte en un punto de encuentro, sostenido por una pata cilíndrica de acero que refuerza el carácter técnico del conjunto y permite la comodidad de hasta cuatro personas.
Funcionalidad:
Cada decisión de diseño parte del uso real del espacio. La cocina anterior presentaba limitaciones claras: materiales deteriorados, pasos de trabajo poco eficientes, una isla insuficiente y una mala relación entre electrodomésticos que afectaba su funcionamiento.
En esta nueva propuesta, se optimizan los recorridos, se amplían las superficies de trabajo y se redefine la ubicación de cada elemento. La familia, que cocina con frecuencia y requiere gran capacidad de almacenamiento, participó activamente en el proceso, estudiando cada módulo, cada medida y cada espacio según lo que necesitaban guardar. El resultado es una cocina cómoda, lógica y pensada para un uso intensivo.


Materiales:
La materialidad refuerza la idea de sobriedad y permanencia. Los frentes en gris mate generan una superficie continua y elegante, mientras que los mesones en piedra sinterizada gris aportan resistencia y uniformidad.
La isla se resuelve en piedra blanca mate, con un reengruesado que acentúa su volumen y presencia. El lavaplatos en Fragranite gris de Franke se integra cromáticamente con el mesón, manteniendo la continuidad visual y reforzando la limpieza formal del diseño. El acero, presente en detalles estructurales y electrodomésticos, actúa como hilo conductor del proyecto.



Electrodomésticos:
Los electrodomésticos pertenecen a Bertazzoni, una línea exclusiva italiana que combina diseño, robustez y alto desempeño. Su acabado en acero brillante aporta contraste y sofisticación dentro de la paleta gris de la cocina.
La cocina cuenta con nevera y fabricador panelable Bertazzoni, integrados cuidadosamente al mobiliario. En la zona de cocción se incorpora una estufa Bertazzoni de 90 cm, con mandos frontales, un diseño icónico que no solo mejora la ergonomía, sino que refuerza el carácter profesional del espacio.
Sobre esta, una campana Franke de mueble, de forma cuadrada, forrada en piedra gris mate, se convierte en un elemento exclusivo y discreto, perfectamente integrado al lenguaje del proyecto.
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